La Ley Jacinta toma su nombre de una pequeña menor de edad de cinco meses que perdió la vida después de ser atropellada por un adulto mayor que manejaba sin estar en condiciones óptimas, y busca que situaciones tan dolorosas como esa no vuelvan a ocurrir. Esta nueva normativa pone más atención en la salud de las personas que manejan, para que cada vez que alguien obtenga o renueve su licencia de conducir, lo haga en condiciones seguras para sí mismo y para los demás.
¿Por qué se llama Ley Jacinta?
La Ley Jacinta recuerda la historia de Jacinta, una pequeña de cinco meses que fue atropellada en 2023 por un conductor de 80 años, y cuyo caso abrió una conversación muy necesaria sobre quiénes realmente están en condiciones de seguir al volante. Su familia impulsó este cambio como una forma de transformar el dolor en una medida concreta de protección, para que el Estado se preocupe más por la salud de quienes conducen, especialmente de las personas mayores.

La idea que hay detrás es fácil de entender: si una enfermedad afecta la vista, los reflejos, la atención o la conciencia, también aumenta el riesgo de un accidente. Por eso, la ley busca que antes de entregar o renovar una licencia se revise mejor cómo está la persona, de manera de prevenir y no solo reaccionar después de una tragedia.
Las enfermedades que pueden impedir sacar o renovar la licencia
La ley incorpora un listado de enfermedades y condiciones de salud que pueden llevar a que una licencia sea negada o se entregue con restricciones, por ejemplo, por menos años o bajo ciertas condiciones. No es una lista pensada para castigar, sino para evaluar con más cuidado cada caso y ver si la persona puede manejar sin poner en riesgo su vida ni la de otras personas.

Entre las condiciones que se consideran están:
Enfermedades neurológicas, como epilepsia no controlada o crisis convulsivas que puedan aparecer de forma inesperada.
Problemas de salud mental graves cuando no están bien tratados y afectan el juicio, el comportamiento o la percepción de la realidad.
Consumo problemático de alcohol o drogas, cuando interfiere con la capacidad de reaccionar y tomar decisiones al manejar.
Algunas enfermedades del corazón que puedan producir desmayos, mareos o pérdida repentina de fuerza.
Demencias, como el Alzheimer, que pueden afectar la memoria, la orientación y la capacidad de reaccionar ante lo que ocurre en la calle.
También se revisan aspectos físicos y sensoriales, como:
Problemas de visión importantes (por ejemplo, cataratas avanzadas o visión doble) que no mejoran lo suficiente con lentes.
Pérdida de audición considerable que impida escuchar bocinas, sirenas u otros sonidos relevantes del tránsito.
Limitaciones de movimiento en brazos o piernas que dificulten manejar el volante, los pedales o los mandos del vehículo.
Enfermedades respiratorias u otras condiciones crónicas que reduzcan mucho la capacidad física y los reflejos.
En algunos casos, la persona puede seguir manejando, pero con ciertos cuidados adicionales, como controles médicos más frecuentes o licencias de menor duración. En otros, cuando el riesgo es muy alto, la decisión puede ser no entregar o no renovar la licencia, priorizando la seguridad de todos.
La declaración sobre tu salud: un paso clave
Uno de los cambios más visibles de la Ley Jacinta es que, al pedir o renovar la licencia, ahora hay que firmar una declaración jurada sobre el estado de salud. En ese documento, la persona indica que no tiene, o no sabe tener, alguna de las enfermedades consideradas como riesgosas para manejar.
Este paso no es solo un formulario más: implica un compromiso. Al firmarlo, la persona asume la responsabilidad de decir la verdad y de entender que su salud también forma parte de la seguridad vial. Ocultar información importante puede traer consecuencias, como perder la licencia o enfrentar problemas legales si se provoca un accidente.
Paso a paso: cómo sacar la licencia con estas nuevas reglas
Aunque se incorporan nuevas exigencias, la base del trámite sigue siendo conocida. Estos son los pasos principales para sacar la licencia de conducir por primera vez:
Requisitos básicos
Tener la edad mínima para el tipo de licencia que se quiere obtener.
Contar con cédula de identidad al día.
Acreditar, en la mayoría de los casos, que se cuenta al menos con educación básica completa.
Examen teórico
Se rinde en la municipalidad y evalúa conocimientos sobre señales de tránsito, normas de conducción, seguridad vial y Ley de Tránsito.
Es buena idea estudiar el libro del conductor y practicar con pruebas de ejemplo antes del examen.
Examen práctico
Se realiza en un vehículo autorizado, en la calle o en un circuito definido por el municipio.
Aquí se observa cómo la persona conduce en situaciones reales: respeto por las señales, manejo del vehículo y comportamiento frente a peatones y otros autos.
Exámenes de visión y habilidades psicomotoras
Se revisa la vista, los reflejos, la coordinación y otros aspectos que influyen directamente en la conducción.
Estos exámenes son una ayuda para detectar si hay algún problema que pueda afectar la seguridad al manejar.
Declaración sobre el estado de salud
Con la Ley Jacinta, este paso cobra mucha importancia: la persona debe firmar una declaración jurada indicando que no tiene enfermedades que impidan o limiten manejar con seguridad.
Si existe algún diagnóstico previo, la municipalidad puede pedir informes médicos adicionales para evaluar mejor la situación.
Si ya tienes licencia y la vas a renovar
Para quienes ya cuentan con licencia, el proceso de renovación se sigue haciendo en el Departamento de Tránsito de la municipalidad, presentando la licencia actual y la cédula de identidad. Lo que cambia es la mayor atención al estado de salud.
En la renovación se vuelven a revisar la visión y los reflejos y, en algunos casos, se puede pedir nuevamente el examen teórico. Además, ahora también se debe firmar la declaración sobre la salud, donde la persona informa si tiene o no alguna de las enfermedades consideradas. Si se detecta alguna condición relevante, la autoridad puede solicitar informes médicos, acortar el periodo de vigencia de la licencia o, en situaciones más delicadas, decidir no renovarla.











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